domingo, 29 de abril de 2018

La más amplia unidad para derrotar a la derecha


MARTIN VIZCARRA,
UN PRESIDENTE A  LA MEDIDA DE FUERZA POPULAR

La vergonzosa salida de PPK del gobierno se produce después de protagonizar una férrea resistencia negando su implicación en los escándalos de corrupción en contra del estado, con una aceptación por los suelos y luego de revelarse públicamente el festín de la compra de votos de parlamentarios para evitar la vacancia.

Es la democracia del dinero, de la extorsión y del chantaje. PPK pasó del bailecito simplón a las expresiones destempladas: “no nos vamos a dejar pisotear por unos delincuentes”; es una “conspiración comunista”; son “terroristas”. Esta democracia y sus instituciones están sumergidas en la podredumbre de la corrupción. El sistema no tiene credibilidad en las mayorías populares. PPK debe ser investigado por el Ministerio Público sobre los actos de corrupción vinculados al caso Lava Jato y otros.

Asumió la presidencia Martín Vizcarra, que ha  aliviado la crisis política, renovando el gabinete, con César Villanueva como presidente de la PCM. Ha anunciado que va a gobernar de la mano con los gobiernos regionales y se desmarca del “gabinete de lujo”. El gobierno de los provincianos. Aparentemente cambian todo para que nada cambie. No pretenden resolver la crisis estructural. Suficiente con un poco de maquillaje al modelo de acumulación y mayor dinamismo a las tareas sociales que el “gabinete de lujo” semiparalizó.

Pero la verdad es que, según el INEI, existen 375,000 nuevos pobres el último año mientras que, por otro lado, se dilapidan alegremente los dineros públicos y crecen las exoneraciones de impuestos. Tal como se encuentra la composición del poder, es imposible que el actual gobierno emprenda reformas que beneficien a los sectores populares. Desarrollarán políticas continuistas para servir al gran capital agremiado en la CONFIEP y cumplir las exigencias del imperialismo yanqui. En esa orientación está la firma de los contratos sin licitación con la empresa irlandesa Tullow Oil para que explore y explote cinco lotes petroleros en el mar peruano que abarcan 2 millones de Has. de las regiones  Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash; la privatización de SIDERPERU, PETROPERU, la refinería de Talara y los principales puertos.

En ese camino, el presidente Vizcarra, mediante el canciller fujimorista Néstor Popolizio, ha optado por el continuismo de la política de “perrito faldero” del gobierno peruano ante el gobierno norteamericano en las maniobras intervencionistas contra la patria de Bolívar y su retiro de UNASUR.

Nada nuevo nos ofrece el nuevo gobierno que surge bajo el ala de la mayoría fujimorista en el Congreso. El capitalismo neoliberal tiene que irse al basurero de la historia para que las cosas cambien. Para que los peruanos podamos alcanzar un verdadero desarrollo económico y social es necesaria una profunda revolución que haga justicia a las mayorías pobres y oprimidas de nuestro pueblo. 

Martín Vizcarra corre contra el reloj cargando la enorme mochila que ha heredado de PPK. No tiene margen de error. El pueblo está impaciente y quiere resultados rápidos. Empieza con un 54% de aceptación; si el pueblo percibe que es más de lo mismo, con nuevas concesiones al fujiaprismo para dar el marco de gobernabilidad, la crisis política se acentuará.

La lucha contra la corrupción y la impunidad es la mayor bandera de combate contra el sistema. Expresemos nuestro repudio a las corporaciones, grandes empresarios y los políticos derechistas a su servicio. Tenemos que desnudar ante nuestro pueblo las conductas mafiosas y la impunidad que campean en la derecha política y empresarial y su raigambre antipatriota y antipopular. Que las investigaciones lleguen al fondo, caiga quien caiga. Todos los corruptos a la cárcel.

Tenemos que alzarnos contra los corruptos, a lo largo y ancho del país, pese a que el gobierno criminalice la protesta ciudadana. Y los líderes políticos y populares tienen que ponerse en primera línea en esta hora de lucha.

Los hechos nos demuestran que en esta crisis nadie  va a defender los intereses de los pobres y explotados, de los trabajadores sobreexplotados del campo y las ciudades, de los jóvenes condenados al desempleo, de las comunidades andinas y amazónicas despojadas de sus territorios,  de los millones de peruanos y peruanas que sufrimos hambre y miseria. Sólo los trabajadores y el pueblo lucharán por construir un Nuevo Perú con justicia social y sin corrupción.

También es cierto que los de arriba ya no pueden gobernar a manos libres como lo hacían antes porque los de abajo ofrecen cada vez mayor resistencia hasta que se produzca el desborde popular y envíe a la derecha a sus cuarteles de invierno.

Es necesaria una reforma electoral, auténticamente democrática, que no sea la trampa para perennizar a los de siempre y cerrar el camino a nuevos liderazgos. Este sofisticado modelo de gestión de coimas es un triste símbolo de nuestra democracia secuestrada por el poder del dinero. Los dueños del circo electoral creen que con su dinero pueden comprarlo todo: candidatos, campañas millonarias para manipular las elecciones, funcionarios, leyes.

Una de las raíces de la crisis es la constitución fujimorista de 1993. No sirve como marco para realizar los profundos cambios estructurales que el país requiere. Necesitamos una nueva constitución. Los pueblos del Perú reclaman una nueva constitución que favorezca los intereses de las mayorías.

Las diversas organizaciones del pueblo trabajador deben articularse, concentrarse, organizarse, debatir en asambleas populares para un mayor esclarecimiento sobre la problemática, movilizarse con contundencia, generar un proceso constituyente que culmine en una nueva constitución que permita implementar las reformas profundas que el país necesita.

Desde los diversos sectores populares del campo y de la ciudad debemos persistir en la construcción de una conciencia crítica y correlación de fuerzas que nos permita derrotar a la derecha y ser gobierno.

Las tareas fundamentales en esta nueva coyuntura siguen siendo la construcción del FRENTE ÚNICO de todas las fuerzas políticas y sociales progresistas y de izquierda en nuestro país, en primer lugar, y la construcción del PARTIDO REVOLUCIONARIO, en segundo lugar.

Sin la más amplia unidad de todas las fuerzas populares y de izquierda no podemos derrotar a la derecha política proempresarial. Sin una dirección política tampoco. Ésas son nuestras nuestras tareas fundamentales.

¡POR LA VIDA, LA PATRIA Y EL SOCIALISMO… VENCEREMOS!

CEN – PARTIDO PUEBLO UNIDO