martes, 14 de noviembre de 2017

Movimiento Nuevo Perú... Proyecto Estratégico


 SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO NUEVO PERÚ

I.  SOBRE LA SITUACIÓN DEL MOVIMIENTO NUEVO PERÚ

1. El Movimiento Nuevo Perú (MNP), luego del zanjamiento con el Frente Amplio, ha logrado realizar tres Encuentros Nacionales, una Conferencia Nacional de Organización, y se ha convocado el Congreso Fundacional para el 9 y 10 de diciembre de este año.

2. En términos mediáticos, el espacio en el que se ha hecho más visible la diferenciación de los proyectos del MNP y el Frente amplio, ha sido el Congreso. Luego de anunciada la renuncia de los/as cc. parlamentarios/as, y tras un proceso ante el Tribunal Constitucional, se logró el reconocimiento de la Bancada del MNP, con 10 integrantes.

3. Se ha logrado mantener cierta adhesión en la opinión pública la figura de Verónika Mendoza: las encuestas de opinión le dan un 28% de aceptación, pese a que su exposición mediática es exigua.

4. El llamado a organizar el MNP ha generado un esfuerzo de articulación que se ha expresado en la constitución de comités impulsores en distritos, provincias y departamentos, así como esfuerzos sectoriales. En ese proceso, se han comprometido las estructuras orgánicas de los partidos y corrientes integrantes del MNP, así como personas sin militancia partidaria. Los resultados alcanzados a la fecha, son desiguales. En algunos territorios, en base al liderazgo y posicionamiento político previo de compañeros/as y organizaciones, hemos logrado visibilidad pública, articularnos a las agendas y luchas regionales. En otros territorios, la articulación orgánica está dada, pero esta articulación no logra ganar un peso social y político significativo.

5. La complejidad del régimen de dominación, de la hegemonía conservadora neoliberal, nos plantea varios frentes de lucha, simultáneamente, y en diversidad de escenarios: nacionales y locales, materiales y simbólicos, en la acción organizativa, en las calles, pero también en la opinión pública. Frente a ello, pese a que todos los partidos y corrientes integrantes del MNP declaramos que estamos por constituir un instrumento político que nos permita actuar de manera eficaz en todos estos escenarios, aun no lo logramos. En el MNP confluimos diversas fuerzas, con diversas experiencias de organización y lucha, articulados o cercanos a diversos sujetos sociales. Ello, en teoría, debería brindarnos la posibilidad de actuar en todos estos escenarios. Pero en vez de ello, estamos enfrascados, más que en una disputa por la hegemonía política, en una disputa por lograr una mayoría organizativa, burocrática.

6. Existen varios temas en debate, al interior del MNP. Pese a que existen diferentes énfasis en las posiciones, hay, también y lamentablemente, prácticas compartidas, por ejemplo:
a.    Desde la organización, se ha criticado a la bancada por no comprometerse más activamente con las luchas sociales, por no desarrollar un perfil más confrontacional. Sin embargo, desde las estructuras políticas, no hemos tenido la capacidad de ofrecer una articulación sólida con sujetos sociales en lucha. El ejemplo más cercano es el de la lucha magisterial, frente a la que la Comisión de Educación logró elaborar propuestas e implementar algunas acciones, cuando la crisis política generada por la huelga ya estaba desplegada (y donde la Comisión Magisterial no logró realizar una acción relevante). El resultado, es que para los/as maestros/as, el MNP no apareció comprometido con su lucha.

b.    Desde algunas corrientes, se ha señalado la necesidad de “abrir” el MNP hacia la ciudadanía, de ser más convocantes y audaces en el reclutamiento de militantes y en ganar adhesiones. Se ha criticado, en ese sentido, a los partidos por, supuestamente, reproducir prácticas tradicionales que no convocan. En la práctica, unos y otros mantienen una lógica “endogámica” en su acción, restringida a pequeños círculos de referencia (de antiguos y nuevos militantes).

7. Hay dos aspectos que requerimos enfrentar con urgencia:

a.    La realización sistemática de campañas políticas. Requerimos, en este aspecto, articular los recursos con que contamos (bancada, liderazgos, vínculos con movimientos sociales) para desplegar acciones concretas. Se han definido desde el GIN temas centrales como la lucha por una nueva constitución, contra la corrupción, lucha contra la impunidad y el indulto a Fujimori, así como defensa de la economía nacional, contra el perdón de pagos de impuestos a transnacionales y la entrega de recursos como el petróleo, lo que debe articularse a las agendas locales y sectoriales específicas. Es urgente superar la parálisis política y desarrollar acciones con iniciativa, creatividad y audacia.
b.    La recolección de firmas. El proceso de recolección es débil, y él número de firmas recolectadas está muy por debajo de lo esperado. Necesitamos relanzar este proceso, comprometiendo a los liderazgos visibles del MNP, con iniciativas de base.

8. Hacia el Congreso Fundacional, se ha avanzado en publicar los documentos de Reglamento, Ideario, Programa, Táctica, Estrategia, Estatuto, y un documento propuesto por la Comisión de Relaciones Internacionales. Estos documentos deben ordenar y articular el debate, y generar las condiciones para la consolidación del proyecto MNP. Pero, nuevamente, las principales tensiones se está originando en torno a temas organizativos: el requisito de paridad, la representación de las sectoriales, el mecanismo de elección de delegados en Lima, son los temas que están en cuestión. El tema de la elección de la Comisión Política ha sido resuelto, y se ha acordado que se elegirá en el Congreso Fundacional, con el mecanismo de un/a delegado/a un voto. El mecanismo de un/a militante un voto quedará establecido para futuros Congresos.

Esperamos que el Congreso Fundacional nos dote de unan nueva dirección política, legitimada por las delegaturas, que nos permita remontar el entrampamiento y ganar en crecimiento orgánico, posicionamiento y protagonismo político.

9. Sobre la táctica electoral para el 2018, se ha definido que los comités impulsores definan, en base a convergencias programáticas y políticas, alianzas con actores políticos regionales y/o locales que nos permitan participar activamente en el proceso electoral. No habrá una política de alianzas única a nivel nacional. Se ha descartado la posibilidad de lograr la inscripción del MNP para ese proceso electoral.

El caso de Lima Metropolitana, por su peso político y demográfico, es particular. Se han realizado conversaciones con diversos actores políticos, pero no se ha llegado aún a una definición. Lo más avanzado, es una conversación con Juntos por el Perú, y Gustavo Guerra García, con quienes se ha acordado impulsar un Foro Programático para debatir una Agenda para Lima Metropolitana.


II.  SOBRE LA POSICIÓN DEL PARTIDO PUEBLO UNIDO

1. El aspecto central que Pueblo Unido requiere definir, es la valoración sobre el proyecto Nuevo Perú. Más allá de las clásicas definiciones sobre la naturaleza de un partido, de un movimiento o de un frente[1], la cuestión es si valoramos la articulación en el MNP como una articulación de carácter estratégico o un agrupamiento táctico (electoral)

2. Consideramos que está abierta una disputa por el poder, no tanto o no sólo en torno a la conducción del Estado entendido como tal al Ejecutivo, sino que la disputa por el poder se extiende por todo el territorio nacional, de manera fragmentada, en diversos escenarios: políticos, sociales, culturales. La hegemonía conservadora neoliberal no es unívoca, ni tiene un solo escenario de expresión.

Entre sus diversas expresiones, está el Ejecutivo, con PPK, el Congreso, con la mayoría fujimorista y aliados como el aprismo; los gobiernos subnacionales, en particular los regionales, en que grupos de interés pugnan por los fondos públicos. En todos estos espacios, es notoria la influencia de grupos empresariales, tanto transnacionales, como grandes grupos empresariales nacionales, y nuevos grupos emergentes, en particular a nivel subnacional. En todos estos niveles, hay una preocupante presencia e influencia de economías ilegales, y se entremezclan las prácticas lobbystas y la corrupción.

Pero no enfrentamos solamente a sectores económicos que insisten en mantener los privilegios que les brinda el modelo, para seguir socavando derechos de los y las trabajadoras, de los pueblos indígenas, campesinos y campesinas que ven afectadas y hasta expropiadas tierras y territorios, bosques y otros recursos. En la sociedad, han calado también las opciones individualistas, se ha difundido la idea de “emprendedurismo” como salida particular. La acción política, las soluciones que requieren una articulación y acción colectiva, son vistas con desconfianza.

Pero la ofensiva conservadora se despliega también en otros frentes. Los militares que buscan la impunidad y la mantención de  sus privilegios e influencia política, se articulan con operadores políticos para hacer campañas contra el “terrorismo”, y aliándose al fujimorismo y otros sectores, usan el recuerdo del conflicto armado para estigmatizar cualquier lucha social,  cualquier posible articulación de la izquierda, al tiempo que tratan de liberar a su líder preso. Los grupos evangélicos y sectores conservadores de la iglesia católica, afirman su agenda orientada a limitar los derechos de las mujeres y las demandas de la diversidad sexual, y en el camino ganan influencia política aliándose al fujimorismo.

3. Los resultados electorales del 2016, y el caudal de votos obtenidos como Frente Amplio y con la candidatura de Verónika Mendoza, parecen haber generado en algunos sectores la impresión que hemos logrado revertir los efectos de la derrota política sufrida en los 90’. En realidad, el logro electoral sólo nos brindó la posibilidad de volver al escenario público, y nos dotó de un capital político que lamentablemente dilapidamos en la parálisis y las pugnas (posteriores a las elecciones) con el Frente Amplio.

Los factores de la derrota: aislamiento político, debilitamiento de las articulaciones de gremios y organizaciones sociales, débil relacionamiento partidario con los movimientos sociales más activos en los últimos 15 años, carencia de una nueva generación de cuadros y un nuevo caudal de militantes, renovación programática y estratégica, a pesar de los esfuerzos, aún no han sido revertidos.

Más aun, en estos años han irrumpido en el escenario político y social nuevos actores: los agrupamientos políticos regionales, nuevas formas de articulación social, complejización de las agendas, demandas y luchas sociales, que no hemos procesado adecuadamente. Este no es un problema sólo de Pueblo Unido, sino que lo compartimos con todos los agrupamientos de la izquierda. Incluso con quienes se presentan como renovadores. Si nosotros tenemos como grupos (sociales) de referencia a los viejos gremios y organizaciones sociales debilitadas, muchos de nuestros/as compañeros tienen como referencia a pequeños colectivos de activistas: ambos compartimos, por igual, la orfandad de vínculos más significativos con la sociedad.

4. En nuestro documento “TESIS  IDEOLÓGICAS, POLÍTICAS Y PROGRAMÁTICAS” afirmábamos:

“Nos hemos equivocado y reorientado nuestros caminos. Hemos aprendido de nuestra experiencia. Nadie podrá acusarnos de no haber sido transparentes en nuestros propósitos y coherentes en nuestra práctica. Estamos de vuelta de concepciones que privilegiaron de manera unilateral algunos aspectos de la lucha política, y que en nombre de la certeza ideológica, nos llevaron al falso convencimiento de que expresábamos, solos, las posibilidades de transformación profunda de nuestro país.

Para quienes reivindicamos la utopía socialista, la dura y aleccionadora experiencia de los años pasados nos plantea la necesidad de superar dogmas, dejar atrás sectarismos, mezquindades, métodos y estilos de trabajo que han fracasado. Debemos aprender del pasado sin quedarnos anclados en él. Optar por nuevos horizontes, abrirnos a nuevas posibilidades, y ser capaces de convocar fuerzas nuevas, de privilegiar los esfuerzos unitarios orientados hacia el futuro.

Necesitamos recrear nuestras formas de organización política, y trabajar junto a nuestros pueblos para fortalecer sus diversas formas de organización y representación, preservando su autonomía. Necesitamos una organización cohesionada en torno a objetivos y propuestas, con capacidad de actuar nacionalmente, pero al mismo tiempo requerimos fomentar el despliegue de la diversidad de propuestas y dinámicas locales y regionales.
Requerimos una organización disciplinada, cuyos militantes valoren el compromiso y aportes colectivos, pero debemos estar atentos para evitar que se reproduzcan prácticas antidemocráticas que anulen el debate, la renovación y la iniciativa individual.

Pero el reto más grande es tal vez el mismo sentido de la acción política. La vida cotidiana, la lucha por reivindicaciones y derechos, la (re)construcción del tejido social y de nuevas representaciones políticas, la gestión pública, el debate y la opinión pública, la construcción de los sentidos comunes, de la subjetividad y de la cultura, son todos espacios donde se despliega la acción política, donde cobran sentido las nuevas opciones, o donde se reproduce la opresión. Decíamos antes que estamos de regreso de apuestas unilaterales. Tal vez sea una frase demasiado presuntuosa, pero expresa nuestra voluntad de construir un nuevo proyecto político, expresado en nuestra apuesta por el poder popular, profundamente renovador, que se despliegue en todos los ámbitos de la vida. Ese es el sentido de nuestro proyecto.”

5. La cuestión, es qué tanto hemos avanzado como Pueblo Unido en ese camino, qué tan capaces de hacerlo somos. Y es en ese sentido que debemos plantearnos el debate sobre nuestra comprensión del MNP. Es, desde esa perspectiva, que consideramos que el MNP abre la posibilidad de construir el proyecto que está afirmado en los párrafos anteriores, y por ello, es un proyecto de carácter estratégico.

¡¡POR LA VIDA,LA PATRIA Y EL SOCIALISMO… VENCEREMOS!!

Comité Ejecutivo Nacional
Partido Pueblo Unido



[1] En la visión leninista clásica, el Partido es la expresión de la clase obrera, es único, y además de contar con “los mejores elementos”, se constituye, por la claridad de su ideología, su programa y estrategia, en la conducción de proceso revolucionario. El frente se articula en torno a ese partido. En nuestra tradición, siempre nos reclamamos como un factor en la construcción de ese Partido, sin reclamar para nosotros (a diferencia de los PC) la condición de ser “el” partido.