domingo, 13 de agosto de 2017

QUIENES SOMOS...


Somos una organización política formada por compañeros y compañeras que venimos de una larga trayectoria en la izquierda revolucionaria. Durante muchos años hemos bregado por construir un proyecto socialista. Nos hemos equivocado y reorientado nuestros caminos. Hemos aprendido de nuestra experiencia. Nadie podrá acusarnos de no haber sido transparentes en nuestros propósitos y coherentes en nuestra práctica. Estamos de vuelta de concepciones que privilegiaron de manera unilateral algunos aspectos de la lucha política, y que en nombre de la certeza ideológica, nos llevaron al falso convencimiento de que expresábamos, solos, las posibilidades de transformación profunda de nuestro país.
           
Para quienes reivindicamos la utopía socialista, la dura y aleccionadora experiencia de los años pasados nos plantea la necesidad de superar dogmas, dejar atrás sectarismos, mezquindades, métodos y estilos de trabajo que han fracasado. Debemos aprender del pasado sin quedarnos anclados en él. Optar por nuevos horizontes, abrirnos a nuevas posibilidades, y ser capaces de convocar fuerzas nuevas, de privilegiar los esfuerzos unitarios orientados hacia el futuro.

Aspiramos a construir una patria socialista. Anhelamos una sociedad con auténtica Justicia social, Libertad, Solidaridad, Democrática y Humana. En esa brega, buscamos aportar a la construcción de una representación política de los trabajadores y los pueblos del Perú, que luche y construya un país diferente que deje atrás antiguas y modernas formas de explotación y exclusión social, política, económica y cultural 

Confluimos en Pueblo Unido – PU, hombres y mujeres que reivindicamos la política como compromiso ético y acción creadora. Aspiramos a construir una organización profundamente enraizada en la vida de nuestros pueblos. Reivindicamos la vocación y espíritu de lucha de nuestros pueblos desde la resistencia de Vilcabamba dirigida por Manco Inca, pasando por la revolución de Túpac Amaru II y las luchas libertarias del siglo XIX y las grandes jornadas del Siglo XX, recogiendo lo positivo de las experiencias  y procesos organizativos del pueblo.

La construcción de la organización que anhelamos nos plantea grandes retos. Requerimos formar una nueva generación de dirigentes, pero debemos estar vigilantes para evitar que se reproduzcan los lastres del caudillismo. Necesitamos recrear nuestras formas de organización política, y trabajar junto a nuestros pueblos para fortalecer sus diversas formas de organización y representación, preservando su autonomía. Necesitamos una organización cohesionada en torno a objetivos y propuestas, con capacidad de actuar nacionalmente, pero al mismo tiempo requerimos fomentar el despliegue de la diversidad de propuestas y dinámicas locales y regionales.

Requerimos una organización disciplinada, cuyos militantes valoren el compromiso y aportes colectivos, pero debemos estar atentos para evitar que se reproduzcan prácticas antidemocráticas que anulen el debate, la renovación y la iniciativa individual.

Pero el reto más grande es tal vez el mismo sentido de la acción política. La vida cotidiana, la lucha por reivindicaciones y derechos, la (re)construcción del tejido social y de nuevas representaciones políticas, la gestión pública, el debate y la opinión pública, la construcción de los sentidos comunes, de la subjetividad y de la cultura, son todos espacios donde se despliega la acción política, donde cobran sentido las nuevas opciones, o donde se reproduce la opresión. Decíamos antes que estamos de regreso de apuestas unilaterales. Tal vez sea una frase demasiado presuntuosa, pero expresa nuestra voluntad de construir un nuevo proyecto político, expresado en nuestra apuesta por el poder popular, profundamente renovador, que se despliegue en todos los ámbitos de la vida. Ese es el sentido de nuestro proyecto.


¡Por la Vida, la Patria y el Socialismo… Construyamos el Poder del Pueblo!